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La mediación familiar: donde la valentía y la responsabilidad construyen soluciones

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Mediación familiar como vía para resolver conflictos de forma consensuada

¿Qué es la mediación familiar y por qué sigue encontrando resistencias?

La mediación familiar sigue siendo, a día de hoy, una gran desconocida, pese a tratarse de uno de los medios más eficaces para gestionar los conflictos familiares de forma responsable, humana y sostenible.

Con motivo del Día Europeo de la Mediación, que se celebra el 21 de enero, se organizan durante esta semana diversas actividades destinadas a dar visibilidad a este medio adecuado de solución de controversias que, a pesar de sus evidentes ventajas, continúa encontrando resistencias para su implementación real en nuestra sociedad.

En un contexto en el que existe una marcada tendencia a delegar la resolución de los conflictos en manos de un tercero —normalmente un juez—, la mediación familiar propone un cambio de paradigma: asumir un papel activo y responsable en la construcción de acuerdos, evitando soluciones impuestas que, en muchas ocasiones, cronifican el conflicto y aumentan el desgaste personal, emocional y económico de las partes.

Apostar por la mediación no es eludir el conflicto, sino afrontarlo con valentía.

La mediación familiar y los MASC tras La Ley Orgánica 1/2025: ¿trámite formal u oportunidad real de acuerdo?

Pese al avance legislativo que ha supuesto la Ley Orgánica 1/2025 de eficiencia procesal, que introdujo la obligatoriedad de acudir a determinados Medios Adecuados de Solución de Conflictos (MASC) —entre ellos, la mediación— antes de iniciar un proceso judicial, los resultados todavía no son los esperados. Aun así, la mediación sigue ofreciendo una vía valiosa para resolver conflictos familiares de manera responsable y constructiva, y es cuestión de tiempo que su verdadero potencial se consolide en nuestra sociedad.

En la práctica, muchos de los MASC se han convertido, por el momento, en un mero trámite formal: el burofax invitando a la negociación en procesos de familia o la oferta vinculante en otros procedimientos civiles son, con frecuencia, los medios más utilizados. Esto evidencia que no se está aprovechado la esencia de la mediación que es por excelencia el medio donde se genera un espacio real de diálogo y construcción conjunta de acuerdos

 Al mismo tiempo, algunos abogados de familia expresan su descontento, señalando que la obligación de acudir a estos mecanismos puede retrasar el inicio del proceso judicial, sobre todo en casos que involucran menores. Sin embargo, es importante poner esta demora en perspectiva: un mes o dos antes de iniciar un contencioso puede significar menos estrés, ahorro económico y la posibilidad de alcanzar acuerdos parciales o totales sin necesidad de litigar.

En definitiva, la introducción de los MASC representa una oportunidad para reforzar la cultura del acuerdo en los conflictos familiares. Si se implementa correctamente, la mediación familiar no solo cumple con un requisito legal, sino que se convierte en un instrumento efectivo de prevención y resolución de disputas, con beneficios duraderos para todas las partes implicadas.  

La cultura del acuerdo en el derecho de familia antes de la reforma legal

Antes de la introducción de los MASC con carácter obligatorio, el abogado especializado en derecho de familia, con carácter previo a interponer la demanda y como criterio general, efectuaba todas las gestiones necesarias para tratar de llegar a un acuerdo, no accionando el proceso contencioso de forma automática tras serle encomendado el asunto por su cliente. Se trataba de un deber ético y procesal del abogado de familia de buscar siempre un acuerdo extrajudicial antes de interponer una demanda, basado en la buena fe, evitando así litigios innecesarios en temas tan sensibles, y en la responsabilidad ante la presencia de menores en estos procesos. 

Por tanto, dicha ley no ha supuesto ninguna novedad a lo que ya se venía haciendo como criterio general por los abogados de familia, si bien extiende este criterio, ya como una exigencia, a quienes no lo hacían, a fin de evitar la judicialización en el tiempo de este tipo de conflictos, su gran impacto personal y económico en las partes y el grave daño emocional a los menores implicados, derivado de un proceso judicial. 

Los verdaderos problemas de los procesos judiciales de familia

La lamentable dilación que sufren los procesos de familia no es achacable a la introducción de los MASC como requisito de procedibilidad. La falta de resoluciones judiciales a tiempo en estos procesos se debe a un lento y deficiente funcionamiento de la Administración de Justicia por la escasez de medios, recursos, por la falta de Tribunales especializados en esta materia en todos los partidos judiciales y no porque haya que esperar un plazo de treinta días, establecido por la Ley Orgánica 1/2025, para poder interponer una demanda por razón de tener que contactar previamente con la otra parte para proponer un MASC con la finalidad de llegar a un acuerdo.

Además,  si ese acuerdo llega en este intento previo, habremos evitado un proceso contencioso y, por tanto, tiempo y costes a las partes y si ese acuerdo no llega ¿qué representa un mes o dos meses en el periodo de un año, o más, que puede durar un proceso contencioso? 

Desde luego, muy poco tiempo y es habitual que, con motivo de dicho MASC, especialmente a través de una mediación, o una negociación, iniciada, las partes lleguen a acuerdos parciales o provisionales hasta que un Juez resuelva la cuestión de controversia, sucediendo también, en otras ocasiones, que pocos días antes del juicio se retomen las conversaciones en base a los puntos trabajados en la negociación o en la mediación y las partes terminen llegando a un acuerdo.

Beneficios de la mediación familiar en los conflictos emocionales

La mediación constituye un medio adecuado de resolución de conflictos idóneo en los procesos de familia donde las partes se ven afectadas por conflictos no solo económicos sino también emocionales. 

En el proceso de mediación, las partes verán acogidas todas estas necesidades sin ser juzgados, en un espacio neutral, confidencial, en el que, acompañados de la figura del mediador, se comunicarán, desde la calma y el respeto, con el objeto de avanzar hacia la búsqueda de soluciones que resuelvan el conflicto surgido.

Cuando la mediación familiar no es el camino adecuado

Ahora bien, es crucial entender que la mediación no es la solución ideal para todos los conflictos. Hay situaciones donde, por diversas razones, es más aconsejable explorar otros caminos, por ejemplo, cuando:

  • Existe un gran desequilibrio de poder entre las partes.
  • Hay dificultades psicológicas que impiden una comunicación efectiva.
  • O si las creencias fundamentales de los implicados son irreconciliables.

De ahí, la voluntariedad del proceso de mediación para las partes, y para los mediadores, de iniciarlo o no y de interrumpirlo en cualquier momento. 

Por otro lado, es fundamental evitar utilizar la mediación únicamente como un trámite para cumplir con un requisito legal. Solo debemos recurrir a ella si realmente consideramos que es el medio adecuado para alcanzar un acuerdo, valorando siempre las particularidades del caso concreto y la predisposición real de las partes a colaborar.

De lo contrario, no solo será contraproducente para los implicados, sino que además estaremos perjudicando la credibilidad de un recurso que, en muchas otras situaciones, sí puede ser enormemente eficaz.

Mediar no es rendirse: la valentía de construir acuerdos

Aún hoy, persiste la idea errónea de que sentarse a mediar, o a negociar, para alcanzar un acuerdo es un signo de miedo, debilidad o incluso una derrota. Este discurso, completamente equivocado, es característico de quienes se aferran a un sistema de resolución de conflictos obsoleto. La realidad es que buscar el acuerdo es una muestra de inteligencia estratégica y proactividad, no de flaqueza.

La mediación es siempre una oportunidad para generar un cambio profundo. Permite transformar tus propias dinámicas y, con ello, influir positivamente en los demás y en tu entorno. Es la vía para salir de lo que no ha funcionado durante mucho tiempo y avanzar hacia una vida con más paz, como más calidad.  No me digáis que para ello no hay que ser valiente.  

Feliz día de la Mediación.

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