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«El amor en los tiempos del covid»

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Qué duda cabe que esta pandemia, y el especial el confinamiento, ha puesto a examen la solidez de las relaciones de pareja. Aquellas bien cimentadas, apenas se han resentido es más han salido fortalecidas pues han disfrutado de ese deseado tiempo, que les faltaba por motivo de las ocupaciones y compromisos diarios, para compartir actividades cotidianas, disfrutar de más momentos juntos y ganar en comunicación.

Si bien muchas relaciones de pareja se han visto seriamente afectadas, en especial aquellas que se relacionan sólo los fines de semana y que por motivo de sus trabajos apenas se ven y comunican durante la semana. Estas parejas se han visto obligadas compartir mucho tiempo juntos, primero con el confinamiento y luego con el teletrabajo.  Se destapa ante sus ojos una realidad que no les gusta, la cual de forma consciente o inconsciente han ido esquivando desde hace ya tiempo y ahora queda al desnudo una relación desnutrida. De pronto se dan cuenta de que esta realidad pone en peligro seriamente su convivencia y por tanto la continuidad de la relación.

Asimismo, el confinamiento nos ha invitado a casi todos a la introspección, al viaje interior, a la reflexión personal sobre la vida, sobre nuestras relaciones con los demás, y en especial con la pareja, e inevitablemente se tiende hacer balance. Para quienes el balance no es positivo, surgen serios interrogantes, entre ellos; si se mantienen en dicha relación por comodidad, por costumbre, por dependencia emocional o económica,  por miedo o por otros tantos motivos que nada tienen que ver con el amor y si con la infelicidad.

En ese contexto y con este perfil, la realidad es que han aumentado considerablemente las consultas en los despachos de abogados, bien para solicitar un asesoramiento preventivo sobre el proceso de divorcio o bien directamente para iniciar el trámite pues han tenido tiempo para madurar dicha decisión.  Es un momento difícil y delicado para quienes acuden a nuestros despachos, pues si ya la ruptura por si misma supone una travesía emocional intensa donde el vértigo es la sensación habitual, a ello se une la incertidumbre reinante por la pandemia que afecta al plano psicológico así como a la esfera laboral y económica.

Entra aquí en escena el importante papel del abogado de familia, especialmente formado y sensibilizado en esta materia, el cual acompañará a su cliente en este momento de cambio importante en su vida. Debe ofrecer a su cliente un espacio seguro y de confianza  donde escucharle y detectar sus necesidades reales, ha de despejar sus dudas prestándole un adecuado asesoramiento jurídico e  informándole con franqueza de cuáles son los criterios actuales de los tribunales para que pise sobre tierra firme, debe colocar a su cliente en todos los escenarios posibles para que visualice los posibles resultados a fin de tomar la mejor decisión, la mas ecológica para él y su entorno familiar , debe aconsejarle sobre la mejor alternativa para la resolución de su conflicto. Si bien, ante todo, debe poner el foco en un objetivo claro, obtener un traje a medida a su concreta situación familiar, trabajando con dedicación y tesón para su consecución. Su finalidad, obtener la tranquilidad de su cliente.